lunes, 11 de mayo de 2009

Reencuentro amoroso, parte 4.

Son por otras manos que me estoy muriendo hoy. Por otras manos que, deslizantes, supieron recorrer el marco infiel de tu contorno. Manos diestras, pequeñas, verdes y escamosas; de reptil. Manos con mas dedos. Desarrollando un sentido nuevo en mi. Tocaban tu cuerpo y yo me defractaba a cada segundo. El tiempo no era más que una densa ola de aire caliente que empañaban mis retinas, de envidia, celos y acuchillante temor.

Manos de espuma, de añejo vino. Que penetran nuestro mundo. Que trituran años de oportunidades, de salvajes y turbias pasiones. Manos de cuarzo frío. Manos de angora que desnudaron la muerte para dejarla expuesta frente a mi, que destruyeron la máscara con la cual nos besábamos, que me mostraron débil, vulnerable y defectuoso. Manos que terminaron por terminar en tu cuerpo mío.

Sé que no debería, pero sucedió. Te veo desaparecer ante mis ojos en cada encuentro con sus manos. Manos que no puedo sacar de mi mente. He dejado de pensar en ti para obsesionarme con sus manos. Manos tristes y despreocupadas, con un aire a inocencia. Que enmarañan tus ideas para conseguir tocarte. Manos con uñas pintadas: manos de mujer. Manos con los dedos separados, que llegaron a conquistar territorio preciado para mi. Manos que hacen que yo te pierda para siempre.

(de "Limbo" 2001)

No hay comentarios:

Publicar un comentario