Regresemos a la casa
porque debe estar llorando.
Quizá extrañe nuestra alegría
o simplemente esté muriendo.
Entrémos por la puerta de madera
y rodemos por el jardín húmedo.
Rociémos nuestros cuerpos de rocío,
y dejémos que en nuestro mar, suba la marea.
Hagámos el amor en el sucio sofá,
levantémos el polvo de la alfombra
y reguémos tu perfume en las paredes
para que no reclamen más tu ausencia.
Y tomémos una ducha de agua tibia
para sacar la tierra de nuestros trajes.
Hagámos que nuestra casa nos recuerde
y deje de llorar porque nos fuimos.
( de "Caricias varias" de 1994)
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