Llego a la cima para descansar y mirar atrás. Para procesar, abrazar y reír. Me quedo un rato, armo una carpa. Tengo suficiente alimento, agua, fotos y música como para darle un buen tiempo.
Sin embargo, estoy más cansado y menos emocionado que antes. Me relajo. Me echo mirando al cielo y pienso: se puede llegar más arriba?
Me quedo dormido con una suave brisa.
En mi sueño, recuerdo todo: viví 20 años como rey y 20 años como mendigo. Viví 20 años y morí otros 20. Conozco todo lo que hay del lado derecho de esta colina. Me tomó mucho tiempo subirla y lo hice lento, por trechos y a veces, velozmente. Lo disfruté y fui feliz. Pero también perdí y fui miserable. Conscientemente, no me arrepiento de nada. Y estoy seguro que volvería a elegir todo.Conocería de nuevo a mis grandes personas. A esos nombres en los que piensas todos los días, a veces a toda hora.
Recuerdo que cuando era adolescente escribía mucho y tenía mucho apego a los lugares. Mi casa en la ciudad, mi cuarto, mi casa en la playa, la cocina de mi abuela. Los quería tanto que les escribía poemas y lloré inconsolablemente cuando perdimos cada uno de ellos.
Ahora los lugares no tienen importancia para mi, me concentrado en hablar más con las personas, en enamorarme de ellas, solo buscar mi comodidad y he perdido esa sensación de apego a las cosas materiales.
Trabajé en varias cosas mientras subía la colina, pero lo que más hice fue cocinar. Cómo me molestaba cuando me daban la contra en lo que hacía y de hecho no siempre lo hacía bien. Es un trabajo muy fuerte y menospreciado por la mayoría, sobretodo para alguien como yo que siempre buscó estar cómodo. La cocina para mi es un arte delicado y disfruto más cuando cocino para pocas personas porque puedo dedicarle detalle a las preparaciones. Sin embargo ese trabajo ha hecho que pierda el gusto por comer que tenía antes. Disfruto las carnes sólo con sal y los fideos con ajo.
El recuerdo más fuerte que tengo de este viaje fue el cambio de los primeros 20 a los siguientes. De ser un chico universitario que no necesitaba trabajar, lleno de lujos y comodidades, que iba a misa todos los domingos estrenando ropa nueva; pasé a convertirme en un tipo terco, pobre, gay fuera de closet, sin estudios, borracho, fumón, ateo y desempleado. Por eso le llamo 20 años de vida y 20 años de muerte.
Pero pienso y agradezco mucho que me haya tocado vivir todo este remolino de circunstancias porque igual llegué a la cima (fiuu). Claro, recontra chancado, sobretodo por éstos últimos 20 años, pero aquí estoy.
Vuelvo a pensar, se puede llegar más arriba?. Y de pronto, me doy cuenta que la colina tiene un lado izquierdo que no conozco. Y por su simetría, me debería tomar otros 40 años bajarlo. O porque es bajada, será quizá más rápido. Quizá unos 30 o 25 años.
Llegaría abajo a los 65 o 70 años. Yo tengo la teoría que uno llega a su cima dependiendo de que tan rápido subió y llegas abajo dependiendo de que tan rápido o lento lo hagas. Pero, como será? No tengo nada previsto para mi vejez. Sólo un seguro social que es un chiste, unos ahorros que posiblemente se acaben en el primer año y ni un hijo. Llegaré mejor o peor que ahora? Hay que considerar que ya cargo algunos achaques y dolencias que no creo que se vayan, al contrario quizá aparezcan más.
Pero tengo un amor que está dispuesto a terminar este viaje conmigo (fiuu X2). Pero el está 9 años abajo de la cima de su colina (o tal vez más). Será posible esperarlo de alguna manera? O quizá pasarme a su colina? Creo que este viaje es más personal, porque a pesar que hemos unido nuestras vidas, las colinas de todos son un viaje único, personal e intransferible.
Y cómo será este viaje? Será como los primeros 20 o como los siguientes? O quizá será algo diferente como un purgatorio, si es que ya viví el cielo y el infierno. O quizá ya viví el cielo y el purgatorio y falta el infierno (oh no!). Mejor dejo de pensar en ello.
Pero y, se puede llegar arriba? A ese cielo tranquilo y celeste? O debo de todas maneras bajar esa colina y ver que sucede? La incertidumbre me mata.
De pronto, se esclarece todo en mi mente y encuentro la maravillosa forma de bajar esta colina rápido y también llegar arriba.
Paquito - 2019
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