sábado, 2 de mayo de 2020

Muerte en la playa

Hay en esta arena un olor conocido. Es la muerte del cigarro que nunca debí prender. Calmo en tus abrazos un dolor escandaloso, de saber que soy culpable de no cumplir con lo único que en mi vida prometí.
Vuelvo a morir y respiro. Trato de sacudir todo el polvo acumulado, de rencauchar este sillón almidonado. De secarme los rezagos de haber amanecido, otra vez, mojado.
Tiempo para hallar una cura, de una enfermedad que yo he fabricado. Tiempo para darme cuenta que dañé lo que más en mi vida he amado. Tiempo para descubrir que he logrado superar, una vez mas, mi locura.
Hoy me divorcio de mi alma, pierdo el juicio, le doy la espalda a la eterna calma. Siento que he perdido la carrera por algo que jamás valdrá la pena.
Me despido de la lógica, renuncio a volver a pensar las cosas. He entendido a mis casi 40 que jamás pude jugar a ser adulto. Que jamás volveré a ser feliz. Y cambio lo que me queda de vida (mala o buena) por sacarte la mochila de mis amarguras y dejarte descubrir que la vida tiene mas paisajes que mi voz pasmada y mis sueños oxidados.
Hoy muero, tu renaces. Soy miserable, sonrío para no dar lástima. Me siento como un te frio, como una calculadora que solo resta (CR).
Vuelve mar, vuelve arena a ser lo que antes eras. Llena mi playa de sueños y proyectos de futuro. No me acabes. No te rindas de mi. No dejes que bajo este sol de verano, me derrita... para siempre.
Paquito - 2019

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