sábado, 2 de mayo de 2020

Prisión de Hielo

No regreso a casa esperando confort. Ya no veo cuadros con colores sepias. Reconozco mi mundo pero transformado: una versión prefrabricada, moderna, de "último modelo" de lo que fue mi vida. 

No camino por inercia, lo hago mirando a los lados. Buscando una oportunidad, desesperado, angustiado, cansado, triste y finalmente, asimilado.

Futuro asimilado y sonrisa prefabricada.

Recibo donaciones de afecto, absorbo la vida y la proceso. Al final del día: una cama tendida y mi corazón es una prisión de hielo. Sueño entre el remolino del despertador y el hambre. Entre la noche iluminada y el día oscuro. Entre mi recuerdo fatal y mi futuro agónico.

Camino para no morir. Sonrío para no sufrir. Limpio mi máscara y la cuelgo para que se ventile. Acaricio mi gato y comprendo que me he quedado solo. 

Mi vida es la "post party", el "chill out de mi juventud", la ceniza del incienso que prendí para encaletar mi troncho. 

Volteo para recordar, y miro adelante con lentes oscuros. 

No regreso a casa, mejor es no regresar. Saludo a mi sombra y nos fumamos el mundo. Bailamos, despertamos.
Bailamos en sueños. Caminamos en círculos...

No regreso, pero al final regreso. Dejando todo atrás. Fingiendo que trataba de olvidar una vida que no llevo. Tratando de fingir que me importa. Tratando de regresar, tratando de seguir. Hoy regreso a casa, al más grande confort. A mis cuadros sepias, a mi.

PInk Glasses Boy - 2015

No hay comentarios:

Publicar un comentario